

Sin embargo, Klatten accedió. Tiempo más tarde, este atípico donjuán volvió a pedirle un suculento favor: 290 millones de euros. Esta vez, obtuvo un “no” por respuesta, y Sgarbi no estaba dispuesto a aceptarlo. Así que volvió a la carga ya con otro tono: si ella no accedía a darle el dinero, él difundiría un vídeo muy comprometido de uno de los encuentros furtivos que mantuvieron en Munich. Sin embargo, Klatten volvió a negarle el dinero. Él rebajó la cifra a 49 millones, y después, a 14. A pesar de que supondría revelar su infidelidad, Klatten se decidió a denunciarle a la policía.
Un “gigoló” con experiencia Klatten es la cara visible de este caso, pero no la única. Su nombre se ha hecho público porque ha sido ella quien ha decidido presentar la denuncia y llevar a Sgarbi a juicio, pero otras cuatro mujeres multimillonarias también han sido víctimas del coqueteo del suizo. Y es que este ambicioso amante ha obtenido, mediante chantajes y extorsiones, un botín de otros 2,4 millones de euros. La primera de sus víctimas fue la Condesa Verena du Pasquier-Geubels, más de 50 años mayor que él. Ella también tuvo el coraje de denunciarle pero retiró los cargos antes de su muerte, en 2002. El “modus operandi” de este seductor siempre seguía un patrón: conocía a sus “objetivos” en hoteles de lujo, y les conquistaba a base de buenos modales, gracias un físico apuesto. Siempre eran mujeres muy adineradas y siempre mantenía con ellas una relación que podría manchar la reputación de las señoras. Ahí estaba el aprieto. Al tiempo, ellas descubrían con sorpresa las peticiones económicas del suizo, y se veían en la incertidumbre de denunciarle o arriesgarse a que su “affair” viera la luz. Ahora el engaño ha quedado al descubierto y Sgarbi tendrá que ingresar en prisión. Quién sabe si se volverá a “enamorar”.